Hagamos el amor. Lento y pasional, tierno y terrenal, violento como lo divino, como látigo de la mar. Arena y ola en un vaivén en espiral, sacudiendo la vida en un beso sin final.
Hagamos confundir a la línea del horizonte. Acariciemos heridas por cicatrizar. Sintamos que la tierra nos hace levitar y el firmamento nos abriga entre pestañeo sin cesar de estrellas deambulantes.
Seamos dos sin necesidad de ser uno. Seamos todo sin necesidad de ser nada. Tú y yo, jugando a un juego de desnudos entre sábanas.
Soñemos con que todo se puede, que somos nuestros dueños sin ser dueño de nadie. Saltemos al abismo de nuestras camas, mordamos la fruta de la pasión y dejémonos envenenar por la esperanza de que alba se haya quedado dormido tras las persianas.
Que hoy no hay nada ni nadie. Que la calle no despertó. Que el tiempo se paró. Que somos tú y yo. Y nadie más. Y nada más. Solo pasión, y un desnudo sobre el colchón.
27.8.15
24.8.15
A palazos.
Es verdad eso de que comienzan a temprana edad a cargarse a palos tus ideales. Poquito a poco, paso a paso que das, te van calentando esa nube que te sostiene con tus sueños, tus metas, tu forma de pensar, actuar y de ser.
Es verdad eso de que la vida te da palo y comienza a cargarse tus ganas de luchar. No se equivocan, no, cuando te dicen que la vida te va cerrando puertas, y se desvanecen tus ganas de cambiar algo a mejor, pinchando poco a poco, como si fuesen pompas de jabón.
Es verdad todo aquello y más. Que la gente está sucia por dentro, que se suicida la verdad por corrupción, por ideales mal cosidos.
Te quitan las ganas de ver las pocas cosas buenas que hay en cuatro paredes, y aumentan el impulso de escupirles a la cara aquello que no se creen ver.
Pero jode tanto que te paren cuando quieres comerte el mundo en la edad en la que comerse el mundo se tiene como bandera, que ya no sabes ni si las carreras son correctas, si las sonrisas son de verdad o si en serio hay una misera alma que piense con lógica y según una razón correctamente engrasada.
Total, sigamos señores, sigamos. Que aún hay gente con ganas de mejorar esta puta sociedad que aun no ha suicidado sus ganas. Pero se comienza a pensar que quizá lo mejor sea dejarse llevar por la corriente y ahogarse en alta mar. Como todos quieren. Como los lameculos quieren. Como los que te pisan quieren
Es verdad eso de que la vida te da palo y comienza a cargarse tus ganas de luchar. No se equivocan, no, cuando te dicen que la vida te va cerrando puertas, y se desvanecen tus ganas de cambiar algo a mejor, pinchando poco a poco, como si fuesen pompas de jabón.
Es verdad todo aquello y más. Que la gente está sucia por dentro, que se suicida la verdad por corrupción, por ideales mal cosidos.
Te quitan las ganas de ver las pocas cosas buenas que hay en cuatro paredes, y aumentan el impulso de escupirles a la cara aquello que no se creen ver.
Pero jode tanto que te paren cuando quieres comerte el mundo en la edad en la que comerse el mundo se tiene como bandera, que ya no sabes ni si las carreras son correctas, si las sonrisas son de verdad o si en serio hay una misera alma que piense con lógica y según una razón correctamente engrasada.
Total, sigamos señores, sigamos. Que aún hay gente con ganas de mejorar esta puta sociedad que aun no ha suicidado sus ganas. Pero se comienza a pensar que quizá lo mejor sea dejarse llevar por la corriente y ahogarse en alta mar. Como todos quieren. Como los lameculos quieren. Como los que te pisan quieren
Fundiremos universos..
Sabíamos que la vida nos perdonaba los abrazos congelados, los besos olvidados, las pasiones en reposo.
Y también sabíamos que el tiempo se hacía nuestro y que las fronteras se destruirían tras nuestros pasos.
Sabíamos que la vida y el mundo nos pertenecían, y que el contexto dejaría de separarnos para crear amaneceres y fundir universos.
Y también sabíamos que el tiempo se hacía nuestro y que las fronteras se destruirían tras nuestros pasos.
Sabíamos que la vida y el mundo nos pertenecían, y que el contexto dejaría de separarnos para crear amaneceres y fundir universos.
18.8.15
Es así como surgen los universos.
Ocurre
que no siempre las cosas nacen de una semilla que germina en el
contexto adecuado.
Está casi asegurado que de la explosión de un instante de miradas entrecruzadas se formen universos donde es fácil desviarse entre las estrellas.
Está casi asegurado que de la explosión de un instante de miradas entrecruzadas se formen universos donde es fácil desviarse entre las estrellas.
Es
posible que entre las constelaciones de los lunares de su espalda
puedas perderte sin quererlo, como un laberinto donde encontrar la entrada pero no la salida.
Es
muy seguro que se te escape la vida pensando en cómo sería morder
los pétalos de sus labios. Aquellos en los que se narran historias
de libros abiertos y por escribir, que quizá surjan de la iniciativa
de un pie que quiso comenzar a correr por puentes que no daban más
allá que al horizonte donde quería perderse.
No
es extraño de pensar que entre sus manos se puedan desatar
firmamentos que recorran las curvas de tu cuerpo, y que con el
contacto se cree la melodía perfecta para oídos pocos afinados y el
aire que te susurra que es el camino correcto aquel que
decides con el corazón.
No
es imposible que entre la selva de tus sueños se forje los
sentimientos contradictorios de mareas que bailan al compás del
viento, que acaricia las soledades de los balcones abandonados, y
siempre te encuentres entre las estelas del mar que hace de espejo de
los rostros olvidados.
Incluso
puede que de chispas escondidas nazca el fuego interno que sobrevive
al frío de camas separadas, de sábanas mojadas de desamor que pesan
más que la noche que jamás se quiso hacer día.
Y
así se escapen los segundos en el reloj, haciendo un zig-zag
equivocado. Rincones de las esquinas de tu alma, que
comienzan a tener en cuenta que es más importante comenzar a vivir la
efímera vida antes de que se te escape al completo.
Y
las sonrisas vuelan entre fronteras inexistentes, dónde tu cabeza
quiere soñar con lo que es posible alcanzar, pero de forma no tan
fácil.
Sucede
que a veces quieres darle el sentido merecido a tu vida, y comenzar a
escapar de la aburrida rutina, de las persianas bajadas, de las horas
muertas en la almohada. Y te surgen las ganas de encontrarte entre
sus brazos, en sus abrazos que desenfocan al resto del mundo. Y
desaparecen las mañanas de desayunos encubiertos tras las ganas de
volar y la serenidad de quedarte en tierra, como marinero desolado.
Es
así, soñando y dejando de censurar a la memoria y al cuerpo cuando
se queman los calendarios y se atrasan los relojes. Cómo se
curan los días desperdiciados y se sueña no tan solo con los ojos
cerrados ni con las alas encapotadas. Es así cómo se comienza a
vivir las historias que un día escribiste pero jamás llegaste a
representar. Cómo nacen los universos de un cosmo ordenado a
tu disposición. Es así cómo se quema a la muerte y se ama a la
vida. Cómo de un juego de sábanas enredadas y sombras que se cosen abrazadas nacen los firmamentos, aquellos que bautizamos con nuestros encuentros. Es así de simple cómo surgen los universos.
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