Llegó de entre las olas escribiendo bajo las estrellas. Escribiendo aquello que su corazón dictaba, aquello que ansiaba desde lo más profundo de su ser. Nadie sabía que en el puerto le aguardaba un solitario corazón cegado por el aire con olor a mar y la esperanza de volar junto con las velas de su navío. La ignorancia era un camino para los dos sin luz que lo iluminara, hasta que poco a poco, rozando el cielo los rayos de luna, el día se hizo noche y sus labios se encontraron. Sus manos en la cintura de ella, miradas que dicen más que callan, el pelo al aire, indomable como un corcel, un juego de lenguas que no acababa... .
Aquella noche que parecia tener un punto y final, trajo consigo un sin fin de besos bajo las estrellas. El mar escondía el secreto de ese intenso y fugaz romance entre las olas, y solo la playa conocía lo que en ella pasó entre los dos.
La noche se despidió con ternura de sus abrazos, dando lugar al día menos deseado. El día del adios.
Prisas por las calles, agua salada en el corazón. Esperando a un joven marinero, sin ser marinero, que se hacia esperar desde su barco. La joven inquieta reía por todo, dejando ver que no estaba tranquila, dejando apreciar que deseaba verlo de nuevo y acariciar sus labios con un suave roce de emociones.
No se retrasó mucho el encuentro. El marinero vestido de uniforme brillaba bajo la luz del sol, y el corazón de ella estalló en un incontrolable deseo por no separarse de él jamás. Pero esto no era un sueño, era la realidad, que chocó contra ellos cuando escucharon que el tiempo corria en su contra.
Y llegó la hora de decir adiós. Despues de gastarse los labios y memorizar sus olores y sus sabores, él tuvo que abandonar tierra firme. Desde su barco se despidió. Llanto en el corazón. Ya se echaban de menos antes de separarse y el dolor comenzaba a arañar sus almas soñadoras.´
Últimas sonrisas, últimos besos lanzados al aire, últimas miradas que los destrozaron.
Pero eran ilusos, pensaban que volverían a verse en el próximo puerto, y casi se cumplió, pero no todo en esta vida vive en el aire, entre las estrellas y el sol.
Y él se fue, meciendose entre las olas, alejandose de aquella adolescente que desde ese día recordaría a diario aquella noche que fue solo de los dos. Y aquella chica no le quedó más que hacer una huelga de hambre en el corazón, esperando el día en el que sus labios volviesen a encontrarse, aunque esa espera sea eterna, y jamás se vean bajo la luz del mismo sol.
30.8.12
16.8.12
Otro tren vuelve a salir
Sentada sobre el minutero de mi reloj aprendí que los sueños de cada uno no se cumplen por si solos, no hay nada ni nadie que los atraiga a nosotros mientras que nos quedamos sentados en el sofá. Al contrario, los sueños es como el destino de un tren de pasajeros. Tú tienes la opción de querer soñar con algo y esperar en la estación para poder comprar un billete a tu preciado destino. Ahora, la elección es tuya, pues ese tren no para mucho tiempo ante tí. Eres tú el que decide si subirse o no, el que luchas por tu sueño. Puedes dejar ir al tren, aunque te llegue la nostalgia y la melancolía por no haber alcanzado tu meta a lo largo de tu vida. O puedes hacer el mayor esfuerzo que nunca hayas hecho y correr trás él para poder llegar a subirte; claro está, esto requiere un mayor sacrificio, pero la recompensa será mil veces más gratificante. Una vez subido al tren, el camino a tu sueño será largo, rutinario y no sencillo, pero siempre que quieras puedes bajarte en la siguiente estación. Pero yo pienso, ¿la vida no está para vivirla? ¿para poder tocar tus sueños sin ponerte de puntillas?, ¿por qué abandonar, pues, lo que realmente deseas?. Es mejor esforzarse durante un tiempo y poder vivir con la sonrisa siempre en el corazón.
Pero un tren siempre estará esperandote en la estación para que realices lo que más desees. Si has dejado marchar al primero, solo es faena del tiempo esperar a que llegue el siguiente. Aunque cuan más tiempo pase, cuan más viejo te encuentres, más te costará correr tras el tren, más te costará saltar los obstaculos y más te costará aguantar el viaje... .
Por eso hay que aprovechar cada oportunidad que te da la vida, y no dejarte consumir por la languidez de tu cuerpo, pues aunque pasen muchos trenes a lo largo de tu existencia no siempre será el mismo.
Pero un tren siempre estará esperandote en la estación para que realices lo que más desees. Si has dejado marchar al primero, solo es faena del tiempo esperar a que llegue el siguiente. Aunque cuan más tiempo pase, cuan más viejo te encuentres, más te costará correr tras el tren, más te costará saltar los obstaculos y más te costará aguantar el viaje... .
Por eso hay que aprovechar cada oportunidad que te da la vida, y no dejarte consumir por la languidez de tu cuerpo, pues aunque pasen muchos trenes a lo largo de tu existencia no siempre será el mismo.
14.8.12
¿Qué me diste?
¿Qué me dieron tus besos?, que no encuentro manjar mejor.
¿Qué me dio tu mirada?, que no hay sol que me deslumbre más que ellos.
¿Qué me dio tu sonrisa?, que es recordarla y perderme.
¿Qué me dieron tus brazos?, que no hayo mejor abrigo.
¿Qué me dio tu olor?, que lo busco en cada rincón.
¿Qué me dio tu cintura?, que no hay mejor lugar donde colgarse.
¿Qué me dio tu voz?, que no paro de reproducirla en mi mente.
¿Qué me dio tu aliento?, que nada me hace sentir ese escalofrio de nuevo.
¿Qué me dieron tus caricias?, que no hay otro contacto que me dé mayor placer.
¿Qué me diste?, que te convertiste en mi perdición.
¿Qué me dio tu mirada?, que no hay sol que me deslumbre más que ellos.
¿Qué me dio tu sonrisa?, que es recordarla y perderme.
¿Qué me dieron tus brazos?, que no hayo mejor abrigo.
¿Qué me dio tu olor?, que lo busco en cada rincón.
¿Qué me dio tu cintura?, que no hay mejor lugar donde colgarse.
¿Qué me dio tu voz?, que no paro de reproducirla en mi mente.
¿Qué me dio tu aliento?, que nada me hace sentir ese escalofrio de nuevo.
¿Qué me dieron tus caricias?, que no hay otro contacto que me dé mayor placer.
¿Qué me diste?, que te convertiste en mi perdición.
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