16.8.12

Otro tren vuelve a salir

Sentada sobre el minutero de mi reloj aprendí que los sueños de cada uno no se cumplen por si solos, no hay nada ni nadie que los atraiga a nosotros mientras que nos quedamos sentados en el sofá. Al contrario, los sueños es como el destino de un tren de pasajeros. Tú tienes la opción de querer soñar con algo y esperar en la estación para poder comprar un billete a tu preciado destino. Ahora, la elección es tuya, pues ese tren no para mucho tiempo ante tí. Eres tú el que decide si subirse o no, el que luchas por tu sueño. Puedes dejar ir al tren, aunque te llegue la nostalgia y la melancolía por no haber alcanzado tu meta a lo largo de tu vida. O puedes hacer el mayor esfuerzo que nunca hayas hecho y correr trás él para poder llegar a subirte; claro está, esto requiere un mayor sacrificio, pero la recompensa será mil veces más gratificante. Una vez subido al tren, el camino a tu sueño será largo, rutinario y no sencillo, pero siempre que quieras puedes bajarte en la siguiente estación. Pero yo pienso, ¿la vida no está para vivirla? ¿para poder tocar tus sueños sin ponerte de puntillas?, ¿por qué abandonar, pues, lo que realmente deseas?. Es mejor esforzarse durante un tiempo y poder vivir con la sonrisa siempre en el corazón.
Pero un tren siempre estará esperandote en la estación para que realices lo que más desees. Si has dejado marchar al primero, solo es faena del tiempo esperar a que llegue el siguiente. Aunque cuan más tiempo pase, cuan más viejo te encuentres, más te costará correr tras el tren, más te costará saltar los obstaculos y más te costará aguantar el viaje... .
Por eso hay que aprovechar cada oportunidad que te da la vida, y no dejarte consumir por la languidez de tu cuerpo, pues aunque pasen muchos trenes a lo largo de tu existencia no siempre será el mismo.

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