Perdona, me has cogido cambiándome de corazón. Hace mucho que dejamos de querernos. Todo era ya silencios y eternidades.
Los aguaceros se hacían cada vez más difícil de parar, y acabamos explotando.
Los sueños más dulces se hacían amargos entre gritos y ruidos.
Fueron tiempos bonitos, hasta que se torció la vida. Y ya no aguantamos más.
Se deslizó el día en un suspiro, y el opaco de la noche abarcaba las esperanzas.
Fueron tiempos en los que soñar nos estaba permitido. Pero se dispararon las balas y nos hirieron de desamor.
Las gargantas profundas se convirtieron en abismos. Las faldas en ropa de cajón. Las sonrisas en atrezos que enterramos para otra función.
Perdona, me has cogido con la despedida en la boca. Con los labios sellados del ayer.
Fuimos un todo, que se ha partido por la mitad. Mitades partidas en mitades.
Caminábamos pensando que el contexto no nos afectaba, pero se acabó haciendo sintaxis en nosotros, separándonos en Sujeto y Predicado. Sujetado y Predicando.
Se deslizó el reloj entre las hojas de otoño, y ya no pudimos volver a pegarlas en las ramas. La primavera se hizo estación no deseada.
Perdona, me has cogido en sintonía equivocada. Y ya me iba. He recogido mi maleta con mis pocas pertenencias, y me dirijo al avión.
Perdona...ya te llamaré. Te contaré cómo me he vuelto a inventar. Pero ahora no puedo hablar: la cobertura de mi voz está perdiendo señal.
Perdona. Me despediré de ti en el olvido. Pero no te vayas lejos, que la luna no sabe tu dirección y el camino de estrellas se ha desordenado.
Estamos en contacto.
Pero, perdona, me has cogido de escapada.
16.7.15
15.7.15
Amiga del aire y la arena.
-¿Sabes? Su nombre no hace justicia a su significado.
-¿Qué?
-Se la conoce como 'Arenaria' o 'Barrón'. Pero la traducción de su nombre al castellano es más profunda de lo que crees.
-¿Y cuál es su nombre?
-Ammophila arenaria. Significa- dice mientras que la acaricia suavemente entre sus dedos- Amiga del aire y de la arena.
-¿Del aire?
-Sí. Porque por las noches, cuando nadie la mira, se siente sola. Y para calmar su soledad, el aire la mima, la besa, la abraza, la acuna y la acaricia. Entre susurros, le dice que la ama, que, sin pertenecerle, siempre le tendrá. Porque el amor, querida mía...el amor no tiene por qué verse. Basta con sentirlo. Al igual que el barrón siente al aire pero no lo ve.
-Pero no es lo mismo que te amen en presencia que en ausencia.
-Pequeña, la imagen es física, material. Facilita muchas cosas, pero no abastece todo. Lo importante. Lo realmente importante es el sentimiento. El sentirte arropado aún sin tener a nadie que te abrigue. Yo puedo amarte sin tenerte, sin atarte. Puedo amarte, pero no capturarte.
-Es posible que sea así.
-Pero el amor es doble para la Arenaria. El aire le abraza en superficie, pero quien le hace sostener en tierra es la arena. Por eso que también es amiga de ella. La arena consigue capturarla. La detiene. Prohíbe que huya con el aire. Pero es la misma planta quien dejó crecer sus raíces hasta lo más profundo de la tierra, cortando sus alas.
-Pero eso no es bueno. La planta debe ser libre.
-Y lo es, pequeña. Es libre. Ella ha elegido también. Es la arena quien la alimenta. Quien la abriga también. Es el amante que la hace centrarse, que le pide precaución.
Imagina por un momento que la arena no la detiene. Volaría junto al aire, sí, pero no tendría su base. Sería una planta sustentada en la nada. En algo. Pero no viviría mucho, porque no se puede alimentar. O tal vez sí. Y sería muy feliz.
-Entonces, ¿por qué no lo intenta al menos?
-Posiblemente por miedo. Porque puede arrepentirse.
-¿Y por cobardía se cohíbe de amar libremente con el corazón?
-Mi vida, no. Ella ama. Ella ama al aire. Ella ama a la arena. Es como sentirse entre la espada y la pared, pero no sufre. Tiene esa capacidad. Se abastece de todo lo bueno que le da el aire: ese amor, las caricias, los susurros que nacen del corazón, los besos... , pero también obtiene el calor de la arena, el alimento, el sentirse protegida, el ser arropada entre los brazos de la tierra.
Puede ser difícil de entender. Pero la planta ama a quien la trata bien.
-Pues que suerte que tenga dos amigos así, que la amen.
-Si, mi niña. Es un regalo. Y por eso hay armonía. Los tres lo saben. Los tres se aman. Los tres se respetan. Tan solo han aprendido dónde está el límite para no invadir el espacio del otro. Pero se aman. Y eso es lo bello.
-¿Cómo nosotros?
-Sí, mi reina: como nosotros.
-¿Qué?
-Se la conoce como 'Arenaria' o 'Barrón'. Pero la traducción de su nombre al castellano es más profunda de lo que crees.
-¿Y cuál es su nombre?
-Ammophila arenaria. Significa- dice mientras que la acaricia suavemente entre sus dedos- Amiga del aire y de la arena.
-¿Del aire?
-Sí. Porque por las noches, cuando nadie la mira, se siente sola. Y para calmar su soledad, el aire la mima, la besa, la abraza, la acuna y la acaricia. Entre susurros, le dice que la ama, que, sin pertenecerle, siempre le tendrá. Porque el amor, querida mía...el amor no tiene por qué verse. Basta con sentirlo. Al igual que el barrón siente al aire pero no lo ve.
-Pero no es lo mismo que te amen en presencia que en ausencia.
-Pequeña, la imagen es física, material. Facilita muchas cosas, pero no abastece todo. Lo importante. Lo realmente importante es el sentimiento. El sentirte arropado aún sin tener a nadie que te abrigue. Yo puedo amarte sin tenerte, sin atarte. Puedo amarte, pero no capturarte.
-Es posible que sea así.
-Pero el amor es doble para la Arenaria. El aire le abraza en superficie, pero quien le hace sostener en tierra es la arena. Por eso que también es amiga de ella. La arena consigue capturarla. La detiene. Prohíbe que huya con el aire. Pero es la misma planta quien dejó crecer sus raíces hasta lo más profundo de la tierra, cortando sus alas.
-Pero eso no es bueno. La planta debe ser libre.
-Y lo es, pequeña. Es libre. Ella ha elegido también. Es la arena quien la alimenta. Quien la abriga también. Es el amante que la hace centrarse, que le pide precaución.
Imagina por un momento que la arena no la detiene. Volaría junto al aire, sí, pero no tendría su base. Sería una planta sustentada en la nada. En algo. Pero no viviría mucho, porque no se puede alimentar. O tal vez sí. Y sería muy feliz.
-Entonces, ¿por qué no lo intenta al menos?
-Posiblemente por miedo. Porque puede arrepentirse.
-¿Y por cobardía se cohíbe de amar libremente con el corazón?
-Mi vida, no. Ella ama. Ella ama al aire. Ella ama a la arena. Es como sentirse entre la espada y la pared, pero no sufre. Tiene esa capacidad. Se abastece de todo lo bueno que le da el aire: ese amor, las caricias, los susurros que nacen del corazón, los besos... , pero también obtiene el calor de la arena, el alimento, el sentirse protegida, el ser arropada entre los brazos de la tierra.
Puede ser difícil de entender. Pero la planta ama a quien la trata bien.
-Pues que suerte que tenga dos amigos así, que la amen.
-Si, mi niña. Es un regalo. Y por eso hay armonía. Los tres lo saben. Los tres se aman. Los tres se respetan. Tan solo han aprendido dónde está el límite para no invadir el espacio del otro. Pero se aman. Y eso es lo bello.
-¿Cómo nosotros?
-Sí, mi reina: como nosotros.
8.7.15
Moriona
Naciste luchando y te fuiste luchando también.
Ayer se apagó una de las grandes. Venus y Júpiter lo sabían, por eso llevan días abrazados en el cielo para mostrarle el camino de su destino.
Siempre aprendiendo a compartir la vida en una sonrisa, conquistó corazones de alta mar, de capa y sombrero, de sueños fáciles, e incluso de los que son difíciles de penetrar.
Pero si algo nos enseñó la más brillante de las estrellas terrestres es que al mal tiempo hay que consolarlo con buena cara. ¡Y tan buena cara, y tan mal tiempo!
Y si hay algo que le sobre a Maribel más que la eterna alegría, eran las personas que se enamoraron de ella, los que lucharon a su lado cuando las luchas se hacían eternas. Personas que darían un cachito de su vida para reconstruir una entera. Y es que los premios no se ganan sin esfuerzos, aunque no requería ningún esfuerzo ver la luz que desprendía.
Maribel , naciste grande y te fuiste inmensa, por el arco del triunfo. Y una vez cerrado el telón y encendidas las luces, todos nos hemos ido con el buen sabor de boca de una actuación digna de aplaudir.
Ni tú ni yo elegimos esto, pero te agradezco de todo corazón que fueses parte de mi familia, pues te garantizo que no conocerás jamás a una sobrina que esté más orgullosa de su tita, por tu valentía, por derrochar belleza, por besar cicatrices y por alegrar con tu simple presencia.
Te he visto al nacer, al cumplir años, al soñar despierta.
Te he visto ganar, te he visto desafiar a la tempestad con el alma abierta, te he visto escribiendo un punto y final que hacía retumbar al eco.
No sé si habrá un cielo, un "más allá", u otra vida, pero voy a creer con todas mis fuerzas en que vas a acompañarme en mi día a día, en mis tropiezos y, sobretodo, en mis triunfos. Voy a hacer que te sientas tan orgullosa de mí como yo lo estoy de ti.
Jamás pude dedicarte una novela o una noticia, pero te voy a dedicar cada uno de los pasos que dé.
Lucía María Isabel Morión García...mi mori...descansa en paz, porque más que tú pocas personas se lo han ganado. Por tu constante lucha.
Abuelo, ya está contigo. Cuídala, protégela, abrázala y bésala, que la próxima juerga nos la montamos en el cielo.
Maribel amaba la vida tanto como nosotros a ella, y por ello vamos a disfrutarla.
Dos estrellas terrestres brillan ya en mi cielo.
Hasta pronto. Y que sepas que hay ángeles que vuelan sin necesidad de alas.
Te quiere: tu ratona.
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