7.11.12

Sentimientos muertos en el aire

Un billete de ida sin vuelta.
Un corazón cegado por el olor a mar.
Un suspiro sin esperanza.
Una mirada que llora de dolor.
Unos labios desgastados por los recuerdos.
Un cuerpo perdido en la lujuria del deseo.
Un tiempo muerto en el reloj de arena.
Un barco hundido en el pasado.
Un pasajero sin regreso.
Una playa vacía en la soledad de la nada.
Una cama fría de amor.
Un secreto escondido en el alma.
Una mentira disfrazada de verdad.
Un sueño sin alcanzar.
Una agonía sonriendo en el silencio.
Un pájaro muerto en tierra.
Un alma soñadora herida de muerte por una sociedad demasiado fría y racional... .

4.11.12

Y poder volar lejos...

Me siento atada a un lugar que no es el mío, pues ninguno lo es.
No quiero vivir en la rutina de un paisaje que no cambia, de unas caras que reconozco muy bien. Lo único que deseo es volar con el viento hacia cada rincón del mundo. Sonreír al futuro sin tenerlo planeado, jugar con el azar y el destino.
Pero la sociedad me obliga a atarme a un único lugar, donde debo montar una vida aparentemente feliz, sin poder realizar lo que quiero. Es como vivir en la cárcel del tiempo, donde no puedes hacer nada por evitar que se escape, mientras que tú lo ves sentada en un sofá al llegar de trabajar.
No quiero esa vida, no quiero ser como los demás y conformarme con nada. Simplemente quiero saborear cada segundo de mi vida, y sentir mis sentimientos vivos.
Pero todo esto quedará como un deseo nunca alcanzable de lo que siempre deseé, pues todos se empeñaron en que debemos vivir anclados a una rutina repetida diariamente.
Y me quedará tanto que ver, que experimentar y que desear, que siempre tendré en la cara esa sonrisa amarga que veo en la gente al caminar. Al fin y al cabo todos somos esclavos del deseo de libertad, que vuela lejos, cual ligera paloma que cada día ve un distinto amanecer. Y eso es lo que quiero, ser la paloma de mi vida, que me lleve con mis propias alas hacia mi libertad, hacia mi sueño, y poder acariciarlo con los dedos, y poder sonreír sin amargura, sin falsedad, sino con el corazón

1.11.12

Grano a grano.

Nunca pensé que la vida diese tantas vueltas.
Desde que nacemos, olvidamos continuamente cosas que no deberíamos  y así hasta que llegamos al olvido definitivo: la muerte.
Siempre soñamos con ser quienes realmente no somos, con vivir vidas que no son las nuestras, y desperdiciamos  el tiempo hasta que vemos que no quedan muchos granos de arena en el reloj de nuestras vidas.
Y es, cuando nos damos cuenta de esto, el momento en que nada podemos hacer, mas que extrañar lo perdido.
Es el momento de arrepentirse,de sufrir por lo que jamás hice y siempre deseé hacer.
Y la muerte me acosa en cada rincón, y observa cada paso que doy. Yo no hago más que  temblar, y acostumbrarme a las sombras de mi soledad.
Y así pasan mis días, esperando a que mi "tick-tack" interno fallezca en el intento por salvar mi vida. y de este modo, poder morirme en paz, en los brazos de la muerte y en los labios del olvido.