He matado al olvido. Ya no me dejaba dormir. No me dejaba respirar. Ni si quiera abrazar a la soledad.
He matado a la nostalgia. Le enseñé a besar. Le enseñé a luchar.
Le pinté los labios al azar. Y le puse tacones a la lágrima que brotaba sin cesar.
He matado al insomnio, pues no me dejaba soñar. No me dejaba descansar el alma rota.
He matado a la luna, que me espiaba sin parar. Que no me dejaba ver al sol, celosa de no poder tocarlo ella.
He saltado de la cama. He saltado con pies descalzos, sintiendo el camino hasta la felicidad.
He roto las cadenas que me ataban sin atar. Trozo a trozo. Suspiro a suspiro, he cortado con el sufrimiento.
He vuelto a dejar que crezcan mis alas, y el paisaje parece mucho más bello.
He vuelto a ponerle los cuernos a la cama, a la soledad del alma, a la tristeza que no me dejaba en paz.
Ya no quiero oscuridad. Quiero bailar, soñar, reír, amar, volar.
Y he roto con mi pasado gracias a una presencia presente. Gracias a tu sonrisa valiente. Gracias a tu corazón latiendo por verme.