Nunca pensé que la vida diese tantas vueltas.
Desde que nacemos, olvidamos continuamente cosas que no deberíamos y así hasta que llegamos al olvido definitivo: la muerte.
Siempre soñamos con ser quienes realmente no somos, con vivir vidas que no son las nuestras, y desperdiciamos el tiempo hasta que vemos que no quedan muchos granos de arena en el reloj de nuestras vidas.
Y es, cuando nos damos cuenta de esto, el momento en que nada podemos hacer, mas que extrañar lo perdido.
Es el momento de arrepentirse,de sufrir por lo que jamás hice y siempre deseé hacer.
Y la muerte me acosa en cada rincón, y observa cada paso que doy. Yo no hago más que temblar, y acostumbrarme a las sombras de mi soledad.
Y así pasan mis días, esperando a que mi "tick-tack" interno fallezca en el intento por salvar mi vida. y de este modo, poder morirme en paz, en los brazos de la muerte y en los labios del olvido.
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