Naciste luchando y te fuiste luchando también.
Ayer se apagó una de las grandes. Venus y Júpiter lo sabían, por eso llevan días abrazados en el cielo para mostrarle el camino de su destino.
Siempre aprendiendo a compartir la vida en una sonrisa, conquistó corazones de alta mar, de capa y sombrero, de sueños fáciles, e incluso de los que son difíciles de penetrar.
Pero si algo nos enseñó la más brillante de las estrellas terrestres es que al mal tiempo hay que consolarlo con buena cara. ¡Y tan buena cara, y tan mal tiempo!
Y si hay algo que le sobre a Maribel más que la eterna alegría, eran las personas que se enamoraron de ella, los que lucharon a su lado cuando las luchas se hacían eternas. Personas que darían un cachito de su vida para reconstruir una entera. Y es que los premios no se ganan sin esfuerzos, aunque no requería ningún esfuerzo ver la luz que desprendía.
Maribel , naciste grande y te fuiste inmensa, por el arco del triunfo. Y una vez cerrado el telón y encendidas las luces, todos nos hemos ido con el buen sabor de boca de una actuación digna de aplaudir.
Ni tú ni yo elegimos esto, pero te agradezco de todo corazón que fueses parte de mi familia, pues te garantizo que no conocerás jamás a una sobrina que esté más orgullosa de su tita, por tu valentía, por derrochar belleza, por besar cicatrices y por alegrar con tu simple presencia.
Te he visto al nacer, al cumplir años, al soñar despierta.
Te he visto ganar, te he visto desafiar a la tempestad con el alma abierta, te he visto escribiendo un punto y final que hacía retumbar al eco.
No sé si habrá un cielo, un "más allá", u otra vida, pero voy a creer con todas mis fuerzas en que vas a acompañarme en mi día a día, en mis tropiezos y, sobretodo, en mis triunfos. Voy a hacer que te sientas tan orgullosa de mí como yo lo estoy de ti.
Jamás pude dedicarte una novela o una noticia, pero te voy a dedicar cada uno de los pasos que dé.
Lucía María Isabel Morión García...mi mori...descansa en paz, porque más que tú pocas personas se lo han ganado. Por tu constante lucha.
Abuelo, ya está contigo. Cuídala, protégela, abrázala y bésala, que la próxima juerga nos la montamos en el cielo.
Maribel amaba la vida tanto como nosotros a ella, y por ello vamos a disfrutarla.
Dos estrellas terrestres brillan ya en mi cielo.
Hasta pronto. Y que sepas que hay ángeles que vuelan sin necesidad de alas.
Te quiere: tu ratona.
No hay comentarios:
Publicar un comentario