16.7.15

Perdona.

Perdona, me has cogido cambiándome de corazón. Hace mucho que dejamos de querernos. Todo era ya silencios y eternidades.
Los aguaceros se hacían cada vez más difícil de parar, y acabamos explotando.
Los sueños más dulces se hacían amargos entre gritos y ruidos.
Fueron tiempos bonitos, hasta que se torció la vida. Y ya no aguantamos más.
Se deslizó el día en un suspiro, y el opaco de la noche abarcaba las esperanzas.
Fueron tiempos en los que soñar nos estaba permitido. Pero se dispararon las balas y nos hirieron de desamor.
Las gargantas profundas se convirtieron en abismos. Las faldas en ropa de cajón. Las sonrisas en atrezos que enterramos para otra función.
Perdona, me has cogido con la despedida en la boca. Con los labios sellados del ayer.
Fuimos un todo, que se ha partido por la mitad. Mitades partidas en mitades.
Caminábamos pensando que el contexto no nos afectaba, pero se acabó haciendo sintaxis en nosotros, separándonos en Sujeto y Predicado. Sujetado y Predicando.
Se deslizó el reloj entre las hojas de otoño, y ya no pudimos volver a pegarlas en las ramas. La primavera se hizo estación no deseada.
Perdona, me has cogido en sintonía equivocada. Y ya me iba. He recogido mi maleta con mis pocas pertenencias, y me dirijo al avión.
Perdona...ya te llamaré. Te contaré cómo me he vuelto a inventar. Pero ahora no puedo hablar: la cobertura de mi voz está perdiendo señal.
Perdona. Me despediré de ti en el olvido. Pero no te vayas lejos, que la luna no sabe tu dirección y el camino de estrellas se ha desordenado.
Estamos en contacto.
Pero, perdona, me has cogido de escapada.

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