11.1.16

Y ahora...¿qué es mejor?

Telones abajo. Faldas arriba. Desobediencia al timón. 
La cordillera de tu espalda recorrida. Tu mirada cautivada y perdida. Tus labios prohibidos. El corazón a cien. 
Loca, incoherente, risueña, pero sobre todo...fugaz. 
Desapareciste, huiste al agujero negro de mi soledad. Sin cerrar la puerta del olvido. Así, como de vocación. Partiendo esta mitad en dos. 
Y volaste por callejones tan estrechos que ni el viento te daba alcance. 
Desierto. Eso eres. El desierto de mi amor.
Y desordenaste todos los rincones de mi interior.
Si me conociste destrozado, peor me dejaste. Desolado.
Maldigo tu inmadurez. Odio tu estupidez. Escupo sobre tu alocada risa, tu sonrisa que una vez amé.
Sin embargo, peor es el caos de mi razón. Porque es mentira. Porque te amo más que nunca y en lejanía.
¡Maldita sea tu cintura que no se dejó capturar! ¡Maldita seas!
Porque apareciste sin pedir permiso, y te fuiste sin pedir perdón.
Porque llegaste para barrerme y te fuiste dejándome aún peor.
Simplemente serás mi maldición. La que llegó. Solamente. Para no regresar.
Pero nadie entenderá tus razones. Pero nadie será la sombra que te abrigue.
Te quise regalar la vida a color, y me la dejaste en blanco y negro.
No debí besar tus labios de viuda negra, que quitan el hipo para que te des cuenta de que la vida es mejor así. Que es mejor contigo que sin ti. Y luego...cuando tus caderas hicieron que se pusiera el sol...¿qué? ¿ahora qué es mejor?

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