9.4.15

Para los que se desvanecen entre las nubes de las personas perdidas

Las cosas se olvidan, se pasan a otras personas, se pierden o ni si quiera recuerdas que las tenías. Lo mismo pasa con las personas.
Conoces a alguien que te cambia el mundo, pero descubres que tal como te lo ha decorado no te gusta, te aburre y lo aborreces. Así desaparece otro, cerrando y poniendo un punto y final a la puerta de tu corazón.
Sonríes, te enamoras, bailas, saltas, brillas bajo el sol y te obscureces bajo la lluvia. Otra persona; -"Hola, ¿que tal?, ¿un café?" -"Sí, pero hasta luego después".
Caminos que se separan en puntos que ni siquiera sabías que era el final. Y lo raro es que no vuelves a recordar que esa persona se perdió en tu horizonte, como ese collar que tanto te gustaba. Se desvanecen en una nube de personas perdidas.
Y al tiempo, sentada en un banco de cualquier desapercibido parque te da por pensar, y recuerdas que esa persona que hoy te es indiferente, o que ni siquiera recuerdas su nombre, o que te duele pensar en ella, un día te hizo sonreír y vibrar el corazón. Un corazón que ya se volvió loco de temblar por almas perdidas.
Te das cuentas que las cadenas y las barreras las levantas tú, y no ese maldito Dios al que maldices cada vez que te dan el último beso. Te sientes cansada de andar sin sentir cada paso o cada color de tu camino. Y es normal. Vivir en un mundo donde la música no te hace tener ganas de salir de tu cuerpo y engrandecer el alma no es un mundo en el que se quiera vivir para bailar.
Así se marchitan las caras en los recuerdos, y se olvidan los gestos, el sabor de los labios, ese olor cuando pasaba tu brazo por encima de tu hombro para coger su copa. Se olvidan las pecas, el pestañeo, los escalofríos por la espalda y las mariposas en el estomago. Se olvida como te agarraba de la mano, como te desnudaba tu interior con una simple mirada multicolor. Y sin darte cuenta, aquel que tanto te dolió en su momento y que ambos hicisteis por desaparecer acaba siendo mucho menos que un recuerdo; inexistente. ¡Una lástima!. Personas que importan y dejan de importar; sin saber por qué. ¡Cómo si el corazón y la memoria tuviese límite de amar y recordar!
Cosas extrañas de un mundo extraño, que quizá te redecoró alguien, o que tu mismo quisiste hacerlo.
El caso es que, queriendo o sin querer, las personas se olvidan, se pasan a otras personas, se pierden o ni siquiera recuerdas que las tenías. Como las cosas.

2 comentarios:

  1. Aún así, pesar de vivir en este loco mundo, es maravilloso saber que del mismo modo hay personas que no se van jamás....por muy lejos que caminen sus pies, aunque pasen demasiados segundos sin aparecer. Son personas ancladas a nuestro corazón...estables como el paso del tiempo, reconfortantes como la lluvia...
    Ich liebe dich.

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