22.4.12

La tarde que soñé

Siento un escalofrío ensordecedor recorrer mi cuerpo, como un pequeño mensajero que me advierte de algo que va a suceder. Y así es, voy a recibir mi primer beso.
Llevo años soñando con él y, a menudo de chica, jugaba a que un chico imaginario besaba mis pequeños labios.
Y ya llegó ese momento. No sé si lo haré bien, la verdad, pero confío en mí. Tengo que estar segura y hacerlo lo mejor que pueda.
El chico es perfecto, el amor de mi vida. Llevo colada por él dos años, y al fin se dió cuenta de mis sentimientos, y me correspondió.
Es guapo, simpático, inteligente, cariñoso... . También queda destacar que tiene cinco años más que yo. Mientras que él cursa tercero de carrera, yo aún estoy en cuarto de eso. Pero ¿qué le vamos a hacer?, si el amor llamó a nuestras puertas, sucedió y no hay por qué quejarse.
Dani acerca sus tiernos labios a los míos, los acaricia. Hace latir mi corazón lo más rápido posible. Parece que se va a escapar de mi pecho y estrellarse contra el suyo.
Introduce suavemente su lengua en mi boca, y busca la mía. Cuando al fin la encuentra, juguetea con ella como lo hace las alas de una mariposa con el viento. Mi lengua comienza a perder la timidez y se une al juego.
Él tiene los ojos cerrados y yo, enloquezco ante tal sabor. Lo acabo de probar y ya es como un dulce veneno que quema mis labios, como un pecado depositado en mi paladar, cálido y suave.
Cierro los ojos también y me concentro en sus labios, en su olor y en mis sentimientos.
Acaricio su ondulado pelo castaño con mis manos mientras que las suyas cuelgan de mi cintura. Me acerca hacia él y puedo sentir su perfecto cuerpo junto al mío. Se acelera el ritmo del beso y el de mi corazón.
Toca mi larga melena negra y regresa a mi cintura.
El beso pierde intensidad y separa su boca de mí. Siento como me roba mi corazón, más que antes.
Clavo mis ojos en los suyos verdes, que me miran intensamente.
Sonríe. Debe reírse de la cara de tonta que tengo.
De repente, y rompiendo la magia entre los dos, suena mi móvil. Descuelgo.
-Dime mamá...con Carmen en el parque...¡si solo son las once!...vaaaale, ya voy.
Cuelgo. Dani se ríe aún más.
-No recuerdo cuando fue la última vez que mi madre me llama para preguntarme dónde y con quién estoy.
-No te rías de mí. Al menos moriré más tarde.
Me encanta que se burle de mí con esa ternura con la que lo hace.
-Vamos pequeñaja, te llevo a casa, que tienes que descansar.
Le pego un empujón y me responde con un nuevo beso, aunque más corto que el de antes, pero tierno. Me da la mano y comenzamos a caminar hacia el coche.
Desde luego le amo, y sé que esta noche no podré dormir pensando en el beso...en mi primer beso.

1 comentario: