2.11.13

Es difícil el sentimiento de decepción

Hay veces que es mejor tirar la toalla. Mirar por la ventana y no ver a nadie. No hace falta tener quien te apoye, pues incluso los muros más fuertes se pueden derrumbar. ¿Y qué pasa cuando se cae el pilar que te sostiene? ¿el que te da confianza y no miente?. Te quedas vacía por dentro, pero a la vez inundada por miles de sentimientos. No sabes qué pensar, cómo actuar, ni en quién confiar.
Puede ser un fallo. Pueden ser miles que te quedan por descubrir.
Entonces, ¿es mejor no dejarle tu confianza a nadie?. Al fin y al cabo todos somos humanos, y todos pecamos en algún momento. Pero ese único momento puede destrozarte por dentro y hacerte tambalear por tu camino.
Son hilos que se rompen con el tiempo, y al final te das cuenta de que no conoces realmente a nadie, ni a la persona que pensabas que más conocías. Y es en ese instante cuando te duele el pasado y el tiempo perdido. Cuando te encuentras en un laberinto. Donde en mitad del pasillo de tu seguridad se van fundiendo las luces que lo alumbran...bombilla por bombilla.
Y luego, ¿qué queda?. ¿coserte las heridas y volver a confiar? ¿dejar que se cure solo? ¿o ir metiendo el dedo en la llaga para que jamás se cierre?.
Es difícil el sentimiento de decepción. Es difícil jugar a este juego. Es difícil saber que en cualquier momento te puedes traicionar incluso a ti mismo. Y ahí es cuando realmente estaremos perdidos.

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